
FALLA SANT
ISIDRE
Nuestra visita
a Valencia no se limitó sólo al ámbito cultural sino también al familiar,
puesto que la mayor parte de la familia de mi padre se localizaba en el barrio
de Sant Isidre, el cual se
ubicaba a golpe de dos estaciones de metro del centro del Reino.
Sant
Isidre es el barrio donde pase los tres primeros
meses de mi vida y desde entonces aún conservo ese acento valenciano
característico en frases como: “Opa, yo viahé un corrá” o el típico “¿Qué
paza picha?”

Casi todos los
barrios y algunas calles importantes poseen su respectiva comisión fallera, las
cuales se reúnen en unos locales llamados casales,
donde realizan la tradicional plantà y demás actos de
festejo.
Todos los días
mi tía Inma traía a comer a la casa de mi Abuela a
Jorge y Ángel, este último no lo conocía aun, puesto que tenía sólo nueve meses
y estaba para comérselo. Jorge con apenas un dos años y pico se acordaba de
nosotros, esto se debía principalmente a que veía más el video de la boda de sus
padres que los Lunnis.
Mi Súper Abuela
se levantaba todos los días la primera muy temprano para ir a comprar al
Mercadona y nos hacia de comer a “todos” y cuando digo “todos” podían ser como
mínimo once personas, Mi tía Isa también vino a comer algún que otro día con
Silvia y Valentina.
Mi prima Raquel
se negó rotundamente a ser fotografiada, prueba de ello es la imagen de la
izquierda que ella misma censuró, aunque la pille desprevenida en la imagen de
la derecha.

Gran parte del
tiempo que pasaba en el barrio llevaba a mis primos Javier y Juan Carlos a
tirar petardos y por la noche salíamos toda la peña.

Mi primo Javier fue el encargado de llevar el
estandarte infantil de la Falla de Sant Isidre durante la ofrenda.

Además la noche de la cremà Javier
consiguió uno petardos que cuando explotaban hacían saltar las alarmas de los
coches.

Mi prima Jenny no se vistió este año de fallera porque
estaba malita, pero seguro que el año que viene sale y desde luego es la más
guapa de todas con diferencia.


En
la siguiente imagen pueden ver una visión trasera de la falla desde el balcón
de mi Abuela:

La
Falla B de Sant Isidre se
fundó el primer año que mi abuela se vino a vivir a Valencia, hace exactamente
32 años y desde entonces un año tras otro se han levantado estos
monumentos.
El consolador más famoso
de las Fallas
Nada más empezar la Exposición del Ninot, el grupo
que presentó la Falla San Isidro fue "modificado" a instancias de
Junta Central Fallera. Se trataba de tres monjas que reciben un
regalo que les sorprende: un consolador. El organismo municipal,
aludiendo al "buen gusto" hizo retirar este aparato y poner en
su lugar un cirio, lo cual fue interpretado por muchos como
censura, incluyendo al propio Gremio de Artistas Falleros. Cuando el artista, Toni Fornés, situó las monjas en
el monumento, volvió a colocar el consolador en su sitio. Debido a este
incidente, muchos falleros en cuanto oyen la palabra "monja" no
pueden evitar pensar en consoladores.

Había llegado la noche de la cremà la noche en la que Valencia ardía:

A
las diez quemaban la falla infantil y luego más tarde a las doce quemaban la
falla mayor.
A
las nueve y poco los pirotécnicos comenzaron a poner las primeras tracas para
que la falla ardiera correctamente.

Y desde luego
que ardió.

A las doce le
llego el turno a la grande, las pobres monjas que días antes habían salido en
los telediarios debido a su polémico artefacto, ya no darían más que hablar.

La falla ardió
notablemente y el calor era insoportable, no tuve más remedio que salir por
patas. Mucha gente pensó lo mismo, incluso tuvieron que separar los coches
aparcados en las aceras.

A la mañana
siguiente ya no quedaban ni las cenizas y eso significaba que nuestra estancia
en Valencia había expirado; tomamos el primer tren que salía con destino
Sevilla.
Por ello
aprovecho y mando desde aquí un fuerte abrazo a toda mi gente de Valencia. Un
beso muy fuerte.
FIN