

Hay
días de esta vida que me pregunto: ¿Por qué estamos vivos? Es rentable seguir
viviendo, en esta vida de mierda, en la cual dedicamos más tiempo a estar
encarcelados en un trabajo, que a disfrutar de las cosas bellas. Y cuando
tienes tiempo libre, te das cuenta de que el puto trabajo es necesario, ya sea
por el dinero, o porque jodidamente existe ese tiempo en el que no sabemos lo
que hacer.
Menos mal que siempre existen
los amigos y las buenas compañías; las noches de sueños y de ilusiones; los
buenos recuerdos... y el que alguien te apriete la mano en un determinado
momento con una sonrisa de oreja a oreja. “Aunque no sea por tí” pero que al
menos sea por algo que se esta compartiendo.
Son por esos momentos en los que se
dice: coño que vida tan buena. Vamos a buscar todos los días esas
sensaciones... para poder seguir rejuveneciendo nuestra alma mientras en
nuestro rostro se hacen notar las arrugas.

Puede que estrechos lazos familiares
logren unir más que la amistad, pero tras una fuerte personalidad y carácter,
se esconde uno de los mayores vínculos. Al igual que un servidor, nuestra amiga
Isa no puede dejar de escuchar el ronco sonido de Marea, y sólo bastó una
canción:
Anteriormente ya había asistido a conciertos de
prestín. Conciertos pasajeros de artistas de verano, que no dejan de ser
buenos, pero al igual que la juventud tarde o temprano se los lleva el pasado.
Aquí la vemos junto a Sergio Contreras. Aprovechamos para mandar un saludo a
Patri, Un besote guapísima!!!!!!!!!!



La psicología humana es un
complejo rompecabezas, que algunos intentan resolver. No por ello deja de ser
fascinante el mundo que nos rodea. Pero muchas veces nos confinarnos en
nosotros mismos, fruto de la melancolía y el desánimo, y es justo en esos
momentos cuando puede florecer un ápice de creatividad, que algunas saben
aprovechar.
¿Qué haremos cuando
los recuerdos se los trague la tierra?
¿Cuándo los malos momentos
pudran los buenos?
¿Cuándo la vida estalle en guerra,
y pare de la tierra el tiempo?
Será la hora de callar para siempre,
Será de meditar el momento,
y muerto el amor, la desgracia
nos hundirá en nuestro propio lamento.
Seremos carne putrefacta, yerma,
apagada la voz que arrastre el viento,
seremos en ojo ajeno lágrima
y en mente extraña débil tormento.
Y sentí de nuevo el vacío
del error cometido,
ese que se encuentra antes
de la decepción,
y me asuste al escuchar
de nuevo el ruido,
latir inoportuno
de un cansado corazón.
Triste es lo que mal acaba
habiendo intentado ser feliz,
triste es pesar del alma
palpito insolente que no te deja reír,
triste es simplemente tu mirada
que incapaz un porqué
puede decir.
Triste tu vida se escapa,
y tristemente la dejas ir.
EL FUTURO

En la era que aún no ha llegado,
dicen que todo cambió,
en vez de avanzar se volvió al pasado,
el mundo de girar paró.
el cielo era negro, tenue, vago,
apenas penetraba la luz del sol,
no se veían volar los pájaros,
la luna se borró.
El suelo estéril, marrón, pardo,
desierto infinito en él
ni una sola flor,
y el hombre en su depredación
avanzando,
comiendo tierra y contaminación.
Hipócrito ser repugnante y extraño,
que en vil intento la tierra pudrió,
mató a toda especie
borrando los pasos,
que andar pudiera
cualquier generación.
Y todo lo bello por mi recordado,
en inimaginable espejismo se transformó,
sólo los ojos pudieron nombrarlo,
pues ni las palabras capaces de abarcarlo son.
Y mueren pintores, músicos, artesanos,
poetas o cualquiera con corazón,
que todos el grano de arena aportamos,
quemando el llamado futuro mejor.
Dejando atras la melancolía y volviendo al mundo que
nos rodea, no hay mejor forma de aprovecharlo que acercarse a Sanlucar de Barrameda
para ver tocar a Marea. En esta ocasión nos acompañaba Holgado y Fran, este
último era el que conducía aunque no sujetara el volante.


En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en
aquel campo, y así como Don Quijote los vio, dijo a su escudero: la ventura va
guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí,
amigo Sancho, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con
quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos
comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios
quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

¡Válgame Dios! ¿Qué gigantes? -dijo Sancho- ¿No ve
vuestra merced que se trata de una central eólica?
Semanas antes se había quedado con nuestro amiguete Álvaro
de Sanlucar, que como buen amante de la música no se iba a perder tal evento.

Lo sentimos Álvaro… Sólo tenemos en nuestro poder esta
imagen en la que apareces en tu pose más estudiantil, empollando para el examen
de dirección financiera. Ánimo seguro que a la próxima te lo llevas.
Una vez en Sanlucar lo llame al móvil, para quedar en
algún sitio. Pero me dijo que le era imposible, puesto que había pillado una
entrada para ver a los Rolling que tocaban ese mismo día en El Ejido.

No tuve más remedio que perdonarle eso de que nos
dejara tirados. Cuando se te presenta la oportunidad de ser participe del
espectáculo de uno de los grupos… En fin que no puedes dejarlo escapar. Además nunca
se sabe cuando va a ser el último concierto de los Rolling. No hay nada más que
verlos en el cartel. Seguro que cuado terminaron el concierto no fueron al
hotel, sino que tiraron directo para el asilo.
Una vez en el
Teatro Municipal fuimos conscientes de las dimensiones del concierto, no era el
escenario de los Rolling Stones, pero el ambiente era muy acogedor y la
acústica prometía.

En la siguiente imagen descubrimos una
manifestación ectoplásmica (que también asistía al concierto de Marea) me
señalaba desde el más acá. Quería averiguar algo más sobre este suceso
paranormal y mandamos la foto a Cuarto Milenio.

Tras muchos estudios, Iker Jiménez nos dijo que Fran había puesto la mano delante
de la cámara.
Lamentamos no poder ofrecerles más fotillos del
concierto, como siempre los medios técnicos de los que disponemos fallaron (El
móvil del Holgado se quedó sin batería). Pero quizás fuera lo mejor, pues…
cualquier foto por muy buena que sea nos muestra una imagen borrosa de lo que
allí aconteció. 
Una
imagen vale más que mil palabras, pero una experiencia vivida vale más que mil
imágenes.
QUE SE JODA EL VIENTO.

Ponte el moño apretao,
sirena, que se joda el viento,
rompe las horquillas de espuma,
y déjame que te remache sonrisas de hierro
de ésas que disipan las brumas,
y sé que entre los males nos lloverán cristales,
yo iré descalzo y tú desnuda,
al son del amor del ronco tambor que toque la luna.
Vamos a trepar a la copa de este sol de enero,
y a hacer un nido en su ramaje,
y allí reírnos viendo como a cada minutero
se lo devora el oleaje,
que cuando entre mis brazos resuenen cañonazos
yo iré perdido entre tus dunas
dejándolo todo, quemando los tronos donde reinen dudas.
Y báñate en mis ojos, que se joda el mar
que quiera mecerte a su antojo,
si no somos nadie a nadie va a encontrar,
y si a las heridas quiere echarles sal
sólo va a encontrarse cerrojos
y las cicatrices de la soledad.
Coge resina para untarnos poco a poco el cuerpo,
por si vuelve la ventolera,
y mientras tanto, entre los huecos que nos deje el tiempo,
deja volar tu cabellera,
que si a nuestra locura vuelven nubes oscuras
nos cogerán frente con frente y codo con codo,
cada vez más solos, rodeados de gente.
Y báñate en mis ojos, que se joda el mar
que quiera mecerte a su antojo,
si no somos nadie a nadie va a encontrar,
y si a las heridas quiere echarles sal
sólo va a encontrarse cerrojos
y las cicatrices de la soledad.